En Manuscritics entendemos que el lector está al mando

Mario Mancuso - Read on the wall

Al sector editorial parece que le cuesta comprender que la relación de fuerzas en esta industria ha cambiado, que ahora todo gira en torno al lector-rey. Y algunas iniciativas como la nuestra —denominada Manuscritics— se encargan de recordárselo todas las mañanas.

Tradicionalmente, los editores eran quienes decían a los lectores lo que debían leer, pero desde Manuscritics le hemos dado una vuelta de tuerca a la recomendación de libros y ahora es el editor quien escucha atentamente lo que tiene que decirle nuestra comunidad de lectores; lectores de la calle como tú, a quienes damos acceso a libros que aún no se han publicado para que ofrezcan su opinión a estos editores y les ayuden a tomar la decisión de publicarlo o no.

Resultó muy revelador lo que nos ocurrió con el primer lector que nos envió su opinión. Resumidamente vino a decirnos: “Este libro es una porquería. No me ha interesado en absoluto. Los personajes no hay quien se los crea y la trama se cae desde el primer minuto. Aun así… creo que si se publicase en determinada editorial, con una buena campaña de marketing que resalte algunos aspectos del libro que son muy comerciales, podría llegar a tener un cierto éxito de ventas.”

Nos quedamos con los ojos a cuadros. No sabíamos si clasificarlo como un informe excelente o terrorífico. Lo criticaba duramente, pero al mismo tiempo nos estaba facilitando las claves para convertirlo en un “best seller”. Creedme que no estábamos preparados para algo tan complejo. Sobre todo en el primer informe que recibíamos de uno de nuestros libros.

Diseño: Erretres
Diseño: Erretres

Esta crítica y todo lo que se desprendía de ella nos hizo replantearnos el concepto que teníamos sobre la información que generábamos para los editores hasta ese momento; lo que pudiera ser una buena o mala crítica de un libro. La cosa empezaba a mostrarse un poco más compleja que “me ha gustado el libro” o “no es de mi estilo”. Los lectores no sólo nos decían lo que les parecía, sino que eran capaces de convertirse en editores y valorar las posibilidades comerciales que tenía un libro.

Era fascinante. Ahora íbamos a poder facilitar al editor una opinión mucho más cualificada sobre lo que opinaban sus futuros compradores de libros. Toda una oportunidad para nosotros; pero sobre todo era la demostración empírica de que las redes colaborativas de usuarios son capaces de localizar talento —y potenciales “best sellers”— para la industria editorial. Una industria muy necesitada de conectar con sus nuevos lectores como ahora veremos, en el momento más crítico de los últimos cinco años, con una caída de las ventas de más del 30%.

Para daros algunas pistas de lo que este primer informe influyó sobre nuestro modelo de gestión de la información, os diré que a partir de ese momento rehicimos por completo la ficha de preguntas que presentamos a los lectores, ya que ellos nos habían demostrado que podían aportar información mucho más relevante de lo que pensamos en un primer momento e introdujimos preguntas del tipo: ¿Crees que llegará a publicarse? ¿Crees que podrá convertirse en un “best seller”? Este libro ¿a qué películas te recuerda? ¿A qué música? Etcétera. Todas ellas preguntas muy relevantes para un editor avispado que sepa extraer de ellas elementos para valorar la obra mejor y, si finalmente se decide a publicarla, datos muy sabrosos para enfocar su campaña de marketing.

Fue una experiencia de verdad muy enriquecedora. Aquel primer lector nunca sabrá hasta qué punto le estamos agradecidos y la importancia de su sincera aportación para ayudarnos a localizar nuevas obras y nuevos autores que ahora cuenten con el aval previo de los lectores.

Diseño: Erretres
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Y el tema no pasaría de ser una anécdota más de nuestra plataforma si no fuera por la necesidad que tiene esta industria editorial de renovarse y sobre todo de innovar en lo que tiene que ver con los procesos internos de gestión y en la localización de nuevos autores y libros para publicar.

Ya lo he mencionado antes, pero junto a la caída de ventas de libros —que desde 2008 mantiene un preocupante descenso— se añaden otros datos igual de inquietantes, como que las ventas digitales no acaban de despegar en muchas ocasiones por una política de distribución y puesta a disposición de los usuarios muy poco audaz y con una clara falta de vocación del editor en que esto cambie en los próximos años (en torno al 8% de la facturación proviene de lo digital).

Spotify demostró que cuando se da un servicio que tiene un alto valor añadido para el usuario, el precio no es el problema y la piratería, tampoco.

La piratería es el gran baúl de las quejas al que los editores se dirigen para echar balones fuera, pero como repite una y mil veces el consultor y gurú de la industria editorial Javier Celaya en su prestigioso blog Dosdoce.com, “la piratería no es más que una demanda no atendida”.

El mejor ejemplo de lo que estoy diciendo lo encontramos en la industria de la música, que hasta hace 4 o 5 años todos daban por muerta debido al fenómeno de la piratería en España. Sin embargo llegó Spotify y demostró que cuando se da un servicio que tiene un alto valor añadido para el usuario, el precio no es el problema y la piratería, tampoco. Y hoy día Spotify está dando muchas alegrías a sus creadores, Daniel Ek y Martin Lorentzon, con una facturación superior a los 1.000 millones de dólares en 2014 (el 82% de la cual va a parar a las manos de los artistas y sus casas discográficas); 40 millones de usuarios activos en su plataforma, 10 millones de los cuales ya utilizan el modelo Premium, de pago.

Diseño: Erretres
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Alguno dirá, sí, pero Spotify a día de hoy da pérdidas. Cierto, pero también las da Amazon, una de las empresas con mejor valoración de mercado, más allá de sus resultados de explotación. Algunas empresas han entendido que no todo es repartir dividendos a sus accionistas; y estos a su vez están encantados con que el valor de sus inversiones se multiplique cada trimestre.

Da igual que los usuarios escuchen música o lean libros. Ellos saben bien lo que quieren y llevan mucho tiempo diciéndolo en redes sociales, blogs, etc.: un catálogo lo más amplio posible y precios razonables; un site con una sencilla experiencia de uso y la posibilidad de compartir sus opiniones y comentarios con otros usuario. Nada más. Y nada menos.

Son tiempos de cambio. En España existe una altísima tasa de personas que reconoce no leer nunca libros (37%). Es cierto que vivimos bajo la “tiranía de las pantallas” y que lo audiovisual parece copar toda la atención del consumo cultural, pero no es menos cierto que jamás en la historia de la literatura los jóvenes han comprado tantos libros como ahora, cuando una editorial acierta con el tema y el autor. Lo cual más bien hace pensar en que las editoriales harían bien en adecuar su catálogo mejor a lo que los lectores demandan, cuando lo demandan, en el formato y el dispositivo que lo demandan, y a un precio que les resulte atractivo. El absurdo de culpar a los usuarios y al mercado, cuando son precisamente los usuarios y el mercado quienes tienen que ayudarnos a mejorar nuestro negocio, no parece mantenerse en pie mucho más tiempo.

Diseño: Erretres
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Para terminar, volvamos un momento con nuestro amigo lector, el que nos hizo ver el mundo de la recomendación de libros desde una perspectiva mucho más compleja y profunda. Porque según las prestigiosas agencias de estudio de mercado Nielsen y Gfk, el perfil de lector en nuestro país está cambiando de forma sustancial. La caída de la venta de “best sellers” frente a la novela más “clásica” así lo atestigua. Por otra parte, el lector quiere encontrar en la librerías el mismo espíritu que halla en las bibliotecas: posiblemente un lugar donde alguien le recomiende libros de manera eficaz, donde el catálogo sea lo más amplio posible y en donde encontrarse con otros lectores afanados en su ocio lector sea una motivación más a la lectura.

Si os dais cuenta todas estas experiencias bibliotecarias son bastante fáciles de reproducir en un entorno digital: prescripción, amplio catálogo y el encuentro con otros usuarios, con quienes compartir.

Todas estas conclusiones sobre el nuevo perfil editorial se recogen en el artículo “Retrato robot del lector español” que Winston Manrique publicó en las páginas de Cultura de El País el pasado 26 de junio. Allí también encontraréis una muy reconfortante lista de los libros más vendidos en 10 de las editoriales independientes de España.

FIN

 


Pepe Verdes AutorPepe Verdes (Madrid, 1963) es editor, agente literario y creador de diversas iniciativas digitales tanto en el Grupo Prisa, donde trabajó durante 18 años, como por su cuenta. Uno de ellos es Manuscritics, el recomendador de libros para editores. Toda su trayectoria profesional y personal ha estado vinculada al mundo del libro y los autores. En 2009 publicó la recopilación de cartas “Querida” (Editorial Península). Tiene un hijo de 15 años que cada día le recuerda que el cambio ya no es una opción, sino la nueva forma de estar en este mundo.