Organic Sailing: una experiencia de sanación holística en alta mar

Quienes han compartido barco con ellos tildan la experiencia en TripAdvisor de “increíble”, “inolvidable” o incluso de “mejor imposible”. Hoy, con la temporada de verano a punto de comenzar, Amparo de Miguel y Guillem Esteban están listos para levar anclas y volver a navegar las aguas del Mediterráneo junto con quienes quieran pasar una semana con ellos. Sin embargo, este año la aventura solo empieza ahí, ya que tras el verano Amparo y Guillem llevarán sus retiros hasta el Mar Rojo.

— ¿Qué es Organic Sailing?
— Amparo: Organic Sailing es una experiencia de salud y bienestar en el mar, un proyecto en el que la gente pueda pasar una semana navegando con el aliciente de la cocina saludable, el yoga y la meditación. Cuando alguien contrata la experiencia Organic Sailing no solo alquila un barco con patrón y marinera, sino que además ofrecemos alimentación saludable y creamos un ambiente propicio para relajarse y desconectar.

— ¿Así que comparten vuestro modo de vivir?
— A: Les invitamos a vivir una semana maravillosa en un entorno idílico, pero como lo vivimos la gente que pasa en el mar todo el año. Los que más alucinan son los niños. Nos preguntan todo: cómo dormimos, cómo nos duchamos. Son experiencias muy diferentes, así que a la gente le parece muy interesante.
— Guillem: Al final tenemos semanas en las que hay retiro y otras en las que no, pero el patrón común es que a las 21:30, que es cuando se pone el sol, todo el mundo guarda silencio y se limita a observar los paisajes. Y eso inicia siempre un rato de introspección y calma.

Atardecer-Organic-Sailing

¿Cómo surgió la idea?
A: Yo conocí a Guillem como clienta cuando él empezaba a trabajar en Ibiza con su propio barco. Yo quería ir a Ibiza y Formentera con mis amigas a un barco, aunque ellas preferían una casita o un apartamento por ser más barato. Así que tuve que buscar a alguien que hiciera ese tipo de viajes, pero más asequibles. Un amigo me habló de un patrón joven que estaba empezando y me puso en contacto con Guillem. El año siguiente, cuando decidimos trabajar juntos, tuvimos que pensar qué podríamos hacer para unificar nuestros mundos. Él, el de ser capitán y el mar; y yo, que vengo del mundo audiovisual, pero también soy consultora macrobiótica y cocinera. Así que de esa fusión nació Organic Sailing.

— ¿Cuál es vuestro perfil de cliente?
— A: Tenemos todo tipo de clientes, desde familias enteras a personas que vienen solas o en pareja y que buscan algo más que unas vacaciones. Sin embargo, la idea encaja muy bien con personas veganas o que cuidan mucho su alimentación. Para esas personas irse de vacaciones puede ser un problema porque es complicado mantener su tipo de alimentación en muchos lugares. Ellos son los que más nos lo agradecen.

Comida-Saludable-Organic-Sailing— ¿Toda la comida que ofrecéis es vegana?
— A: No. Nos adaptamos a cada grupo, pero lo que siempre respetamos es que toda la comida sea orgánica, local y de temporada. Tampoco usamos lácteos, ni azúcares, ni carnes, ni alimentos procesados o refinados. Trabajamos con cooperativas y con fincas de agricultores de Ibiza y los productos envasados buscamos que sean de empresas locales o nacionales. Ahora son de España, pero cuando estemos en otro país haremos lo mismo.
— G: Antes de que comience cada viaje tenemos contacto con los clientes y si viene un vegano, entonces ya hacemos toda la comida vegana. Hemos tenido suerte porque todo el mundo se ha adaptado muy bien. La gente se deja cuidar e incluso quienes no son veganos disfrutan los menús. Nos ha pasado que la gente lleva días sin comer nada de origen animal y no se dan cuenta hasta que se lo decimos.
— A: Los clientes siempre están muy agradecidos y sorprendidos por lo que están aprendiendo y lo bueno que está todo. Muchos luego se llevan las recetas y nos envían fotos cuando preparan esos platos en su casa.

— Usáis con frecuencia la palabra “retiro” para algo que a priori parecen unas vacaciones. ¿Por qué ese cambio de concepto?
— A: Porque consideramos que, además de venir de vacaciones a pasártelo bien, hay una filosofía de reconexión con uno mismo. El mar es el entorno perfecto para desconectar de la ciudad y dedicar unos días a sentir y experimentar en un entorno amigable. Luego en algunos de estos retiros los pasajeros vienen con ganas de practicar yoga y meditar, pero no siempre es así.
— G: En el mar y en un barco el ritmo de vida baja y eso hace que tengas tiempo para pensar, respirar, mirar el horizonte. Yo ya había vivido y sido testigo de los efectos terapéuticos del mar en la gente. Así que al final, lo llames “retiro” o de otra manera, esa relajación sucede en el barco.
— A: Pero como retiro, no es cerrado. No marcamos un programa rígido y cada uno puede definir su experiencia. Algunos quieren salir de fiesta, otros algo más tranquilo. Nosotros nos limitamos a generar el ambiente adecuado. A nosotros, por ejemplo, nos gusta mucho pasar horas leyendo. No tenemos que estar todo el rato hablando y eso se contagia. Cuando la gente ve que nosotros funcionamos con un ritmo relajado, les inspira a bajar el ritmo también.

— ¿Cómo preferís que vengan los clientes: en grupo o persona a persona?
— G: Por cuestiones logísticas, es más fácil que un grupo de 8 personas juntas reserve el barco al completo.
— A: Sin embargo, muchas semanas a lo mejor no se llena y vienen solo dos o cuatro personas. El precio es el mismo por la semana, así que si una pareja o una familia quiere el barco solo para ellos, nos parece genial. A lo largo del verano vemos de todo: desde una familia que quiere una semana de vacaciones con alimentación saludable a los retiros de una semana, en los que las personas suelen venir solas o en pareja.

— Habéis comentado que no hace falta que expliquéis vuestra filosofía porque la gente la entiende. ¿Podrías darnos unas pinceladas para quienes aún no han compartido barco con vosotros?
— A: En el mar nos sentimos muy vivos y con más conexión con la naturaleza. En la ciudad estamos desconectados de lo que somos: hemos perdido la capacidad de entender nuestras emociones. Pero en el mar, la naturaleza forma parte de cada momento y te enfrentas a la verdadera libertad.
— G: En el mar la libertad tiene todo que ver con la responsabilidad. En la ciudad no estás cualificado para tomar decisiones sobre cosas como el urbanismo, tu horario de trabajo y otros aspectos de tu vida porque la mayoría de las cosas te vienen dadas; mientras que en el mar tú eres responsable de tu vida. Para lo bueno y para lo malo. La gente que vive así se auto denominan “Transmundistas”, que son los que viven viajando y navegando. Su rasgo común es esa búsqueda de libertad que no han encontrado en tierra. Y para cada uno es distinto. El mar es un vacío, un espacio en blanco que cada uno puede llenar a su manera. Cuando llega el atardecer, a cada uno le enamora y le atrapa algo diferente. Cada uno llena ese espacio con sus sensaciones.

— ¿Cómo os ha cambiado la vida desde que vivís en un barco?
— G: Yo vivía así antes de montarme en un barco por primera vez. Siempre me ha gustado meterme en “fregaos” en los que yo era el único responsable. Un ejemplo es sacar adelante un grupo de música auto gestionado sin sellos. No sé vivir de otra manera. Hacer las cosas así es la única forma que tengo de vivir con energía. Si me dejo atrapar por la monotonía, me chafo. ¿Y qué es un reto? Es algo que a priori alguien no ve factible. Pero si yo sé que soy capaz, para mí no es un reto, sino un estímulo.
— A: Para mí lo más destacable es haber aprendido a vivir con muy poco. Cuando llegué a nuestro primer barco aparecí con una maleta de ruedas roja gigante y Guillén me preguntó que a dónde iba con eso. Desde entonces he aprendido a desprenderme de las cosas materiales y ahora la sensación es muy buena. Hoy puedo decir que no necesito casi nada. Me siento más ligera y libre. Y eso tan pequeño me ha llenado mucho y me da mucha paz el sentir que no cargo nada.

— Por lo que he escuchado, el propio barco tiene mucha historia.
— G: El Nagual es un barco muy por encima de lo que yo me podía permitir: un Jeanneau Sun Magic 44 que suele costar unos ochenta mil euros. Así que pensar que yo me iba a comprar un barco como el Nagual era como pensar que un pobre se podía comprar un Ferrari pagando un poco cada mes. Pero compré un primer barco que arreglé y vendí; y poco después encontré otro que estaba hundido. Lo compré como un siniestro y lo arreglé. Por eso pude pagarlo.

— Cuando lo compraste, ¿dónde estaba?
— G: Estaba hundido en Kefalonia, en Grecia. Aunque hay mucha mitología y mucha leyenda en torno a esta historia, la realidad es que cuando yo llegué allí ya lo habían sacado del agua. El barco se había hundido en puerto.
— A: Durante una noche de tormenta y por culpa del tipo de amarre común en Grecia, la popa del barco pasó varias horas golpeando contra el pantalán, que es por donde se camina, hasta que se hizo un agujero. Como había tormenta, empezó a entrar agua mientras seguía golpeándose.
— G: El patrón lo pasó bastante mal. Para él el barco era como su hijo y lo vio morir en sus brazos. Tuvo muy mala suerte y, aunque hizo lo que pudo, no lo pudo salvar.

— ¿Cómo encontraste el barco?
— G: Era 2012. Yo estaba en España, arruinado y tratando de vender mi anterior barco. Buscando por internet encontré el Nagual a un precio que no podía ser cierto, así que llamé para informarme. Ahí fue cuando me contaron que era un siniestro y trataron de disuadirme diciéndome que iba necesitar mucho trabajo, que estaba en una isla muy remota y que yo era muy joven. El anterior dueño le tenía mucho apego. La relación entre un barco y quien lo cuida es muy fuerte. A él le dolía que la gente se interesase solo por ser un barco barato. Le habían llamado más de 300 personas pensando que era una ganga. Él estaba vendiendo el derecho a meterte en un “fregao” y no sabía muy bien si tú lo habías entendido antes de llamarle. Pero a mí me pilló con otra actitud. Yo lo vi claro y pensé “Eso lo arreglo yo en dos días”.

Guillem-Organic-Sailing— ¿Y cuánto tardaste?
— G: Seis meses.

— ¿Cómo aprendiste a arreglar barcos?
— G: Había hecho mis pinitos, un cursillo y trabajado en alguna empresa. Pero lo que sabía era de estructura y el barco tenía por hacer todo el sistema eléctrico y la electrónica, además del motor y el sistema de propulsión. Era un objeto inanimado. Lo menos épico fue tapar el agujero. Cuando llegué vi el cuadro eléctrico como una ensalada de cables, algas y barro. Y yo no tenía ni idea, así que aprendí a arreglar todo eso con este barco.

— 
Sí que parece una hazaña épica.
— A: Guillem es muy racional y le quita importancia. Pero él en su mundillo es conocido como el capitán que ha sacado un barco del agua. Es conocido porque lo que ha hecho tiene mucho mérito.
— G: Lo normalizo porque no quiero fomentar la idea de que hay que ser de una pasta especial para hacer estas cosas. Yo, por ejemplo, no he ido a la universidad y no he sido nunca de los más listos, los más valientes o los más fuertes. Pero soy un cabezota. Cuando magnificas la historia, mucha gente piensa que estoy hecho de una pasta especial, pero no es así. Sé lo que he hecho y cuando lo pienso me siento orgulloso, así que sí lo valoro. Pero lo que quiero transmitir es que no es un asunto de capacidades, que no se nace con ello, no es genética. Todo es cuestión de lanzarse a la piscina.

— Y una vez te lanzas, ¿cómo lo consigues?
— G: Fue muy simple: lo arriesgué todo. Todo lo que tenía lo puse ahí. Tuve que apostarlo todo porque no tenía nada más. La huída solo era hacia adelante.
— A: Guillem defiende mucho que no es un tema de recursos. Parece que el mundo de la náutica está reservado a personas con un nivel económico alto. Pero él defiende que no siempre es así. Él no tenía recursos cuando se lanzó, sino que le pidió a un amigo su furgoneta, la cargó con todas sus herramientas y se fueron juntos hasta Grecia con cuatro euros en el bolsillo a arreglar el barco.

— Este año vais a trabajar con un barco diferente: el Greenboat.
— A: El Greenboat es un barco 100% ecológico y energéticamente auto sostenible a través de energías renovables como la solar y la eólica. Es un catamarán diseñado para ser lo más verde posible. A diferencia de nuestro barco, el Greenboat ofrece más lujos y comodidades.

¿Cómo surgió esta oportunidad?
— A: Este barco, que tiene solo tres años, estuvo charteando en el Caribe y no lo cuidaron bien. Así que el propietario, Kristof de Spiegeleer, se lo trajo a España y lo usó el verano pasado para sus vacaciones. Después pensó que le encantaría volver a chartearlo, pero con una filosofía similar a la del resto de sus empresas y proyectos, que son siempre verdes. Así que se puso a buscar una pareja que pudiera hacerle el mantenimiento del barco, hacer charters puntuales para cubrir los gastos del barco, llevarlo al Índico y hacer vídeos de inspiración de lo que se puede hacer a través de la meditación y la alimentación.

— Y en esa búsqueda, ¿cómo os encontró a vosotros?
— A: Lo anunció en un grupo de marineros a nivel mundial y una persona me lo envió diciendo que ese anuncio estaba buscando a Organic Sailing. Y cuando lo leí me di cuenta de que sí que nos estaba describiendo a nosotros, así que le escribimos un email titulado “La pareja que estabas buscando”. Le compartimos nuestra web y las críticas que teníamos en TripAdvisor. Nos respondió diciendo que estaban flipando, que esto era una sincronicidad porque teníamos que haber llegado a su vida por alguna razón y que querían hacer el proyecto con nosotros. Nos invitaron a navegar un fin de semana con ellos en Denia y luego a Bélgica, que es de dónde es él originalmente, y ahí desarrollamos la idea.

— ¿Y qué vais a hacer con el Greenboat?
— A: Va a ser un barco itinerante. El proyecto es llevarlo por muchos lugares del mundo y seguir ofreciendo nuestra propuesta de vacaciones y retiros orgánicos en los que la gente puede venir tanto solos, como en grupo y pasar una semana diferente. El hilo conductor será la alimentación saludable y el desarrollo personal, y las actividades a bordo serán clases de cocina, de yoga y meditación. El armador quiere tener a veces a bordo a sanadores, gente que con sus terapias alternativas han conseguido que personas enfermas se acerquen a una vida más saludable.

Guillem-Amparo-Organic-Sailing
Guillem y Amparo, los creadores del concepto Organic Sailing

— ¿En qué destinos planeáis a hacer parada?
— A: Este verano en Ibiza y Formentera durante los meses de junio, julio y agosto. A finales de septiembre la idea es salir de Denia y cruzar el Mediterráneo pasando por Cerdeña, Malta, Kefalonia, Chipre, Turquía y llegar al Mar Rojo entrando por Egipto. Queremos llegar a El Gouna a finales de noviembre. El Mar Rojo es uno de los mejores destinos mundiales para el buceo y El Gouna en concreto es una zona famosa por sus fondos llenos de vida. Allí seguiremos ofreciendo los retiros durante el invierno. Y cuando llegue el calor a Egipto sobre marzo o abril decidiremos si seguimos hasta el Índico o sí regresamos un verano más a Ibiza.

— Vais a pasar de ser dueños del barco a ser el equipo del barco. ¿Cómo lleváis el cambio?
— A: Aceptamos el proyecto porque nos permite seguir siendo nosotros, porque nos encaja como idea y porque necesita que nosotros seamos y hagamos lo que hacemos. Es verdad que tenemos un jefe al que rendir cuentas, pero nos hace ilusión porque compartimos la visión de lo que es el mar y lo que deberían ser los retiros. Nos limitaremos a seguir haciendo Organic Sailing, además de gestionar su barco y cubrir los gastos.
— G: No lo vemos como convertirnos en asalariados. El armador quería hacer un proyecto que nosotros ya teníamos arrancado y con el que teníamos mucha experiencia de ventaja, así que ha sido fácil ponerse de acuerdo.

— ¿Y qué va a pasar con vuestro barco?
— G: Parece que el Nagual se va a tomar unas vacaciones.
— A: Pensamos dejarlo en un puerto donde esté a buen recaudo durante un año o dos. No lo vamos a sacar del agua ni a ponerlo a trabajar con otra gente porque para Guillem es su proyecto vital y su casa. La relación del armador con su barco es muy simbiótica. El barco es como su novia, como su vida.

Guillem, antes dijimos que para el anterior propietario, el barco era como su hijo. ¿Qué es para ti?
— G: Para mí es un espejo de mí mismo. El barco tiene mucha alma y cuando lo miro veo el reflejo de todo lo bueno que ha sacado de mí. Es el fruto de mi esfuerzo, he crecido con él, así que es algo recíproco. Aunque no sea más que un objeto, un trasto que flota, es al que le pertenezco yo. Es un compañero de vida, un compañero de viaje que te exige y te da. Es como un buen colega: te exige mucho la relación, pero también recibes mucho a cambio.

FIN

 


 

Amparo de Miguel (Valencia, 1986) estudió Comunicación Audiovisual y Dirección de Fotografía en la ECAM y trabajó durante varios años en la industria cinematográfica, pero su pasión por la cocina y un estilo de vida saludable la llevaron a descubrir el poder de los alimentos y su capacidad sanadora. Por ello estudió Macrobiótica en el Kushi Institute (Massachussets, EE. UU.) donde se graduó como consultora macrobiótica.

Guillem Esteban (Hospitalet, 1985) es un experimentado patrón y guía de la costa de Ibiza y Formentera. Conoce a la perfección la escena cultural de las Islas Baleares y sus mágicos parajes. Siempre viaja acompañado por su guitarra y su equipo de buceo.

Puedes saber más sobre Organic Sailing y su oferta de vacaciones visitando su web, su página en Facebook, su perfil de Instagram o los comentarios que han recibido en TripAdvisor. También puedes contactarlos por email.