Mi experiencia con la ayahuasca

Hace unas semanas viajé a Perú para participar en una ceremonia de yahuasca. La ayahuasca es una planta psicodélica que contiene el compuesto DMT — o dimetiltriptamina— una molécula que el cerebro libera en grandes dosis cuando nacemos y cuando morimos.

He ponderado mucho si escribir sobre esta vivencia. Las sustancias psicodélicas no son el tema más políticamente correcto. Aunque sabía que esto alienaría a algunos de mis lectores, tenía que hablar sobre la que ha sido la experiencia más intensa y profunda de mi vida, la experiencia que ha cambiado cómo veo el mundo.

Nada se asemeja a la ayahuasca y me alegro de haberla probado. Pero no quiero volver a hacerlo jamas. Hoy en día la gente cada vez tiene más curiosidad por las sustancias psicodélicas y los estados alterados de la mente, así que quería escribir estas líneas para cualquiera que esté considerando utilizar la medicina psicodélica para acceder a estados más profundos de la consciencia o para el crecimiento personal.

Primero, es necesario decir que la ayahuasca o la DMT no son un juego. Su consumo no es recreativo. No sirven para colocarse. La experiencia no es divertida. Te lleva a las profundidades de tu subconsciente y te deja en un estado extremadamente vulnerable. Yo la probé durante un retiro donde había un médico, un psicólogo y una enfermera a mi lado. Si se consume de forma irresponsable, puede tener consecuencias psicológicas terribles e irreparables. 
Dicho lo cual, hablemos de la experiencia.

Imagina que acabas de engullir media taza del preparado más asqueroso que has probado en tu vida. Empiezas a sentir náuseas casi de inmediato. Después, apenas 5 minutos más tarde, vomitas violentamente en tu cubo. Como has estado en ayunas casi todo el día, gran parte son arcadas. Te tumbas en tu saco de dormir, intentando sentirte cómodo. Estás en una habitación oscura e iluminada solo por velas con otras personas de diferentes países que también vinieron en busca de esta experiencia. Hay un chamán guiando el proceso, además de otros profesionales. Estás incómodo, pero te sientes seguro.

Unos 20 o 30 minutos más tarde, la DMT golpea tu cerebro. Comienza.
 Imagina sentir que estás siendo transportado a una nueva realidad. Tu lógico cerebro te dice que es una alucinación, pero aún así la sensación es tan real como tu propia respiración.
 Mientras te adentras en esta nueva realidad comienzas a sentir que tu ego se desintegra. Todo lo que pensabas que eras desaparece. Todo con lo que te identificabas. Todo lo que sabías sobre ti mismo.
 ¿Eres ambicioso? No importa. ¿Eres asertivo? Da igual. Tu sentido de ti mismo se ha perdido. Ya no sientes que tu cuerpo eres tú. Todo ser en esta nueva realidad es una parte de ti y tú eres parte de todos. Eres todo en uno.

Y esto te asusta. Así que tratas de luchar. Quieres aferrarte a ti mismo. Intentas aferrarte a ti mismo. Pero tu todo se está desintegrando, a pesar de que estás esforzándote al máximo para evitarlo. Y ahí es cuando se vuelve dura la situación. Es casi como si la ayahuasca te diera una torta en la cara por intentar resistirte. Sientes una sobrecogedora negatividad apoderándose de tu mente. No puedes describirlo, pero es aterrador.

Por un momento, estás atrapado en el infierno. Un interminable, espantoso y atroz infierno. La única salida es rendirte a la experiencia. Necesitas rendirte. Ya no tienes el control, sino que estás en el asiento del pasajero. Limítate a observar y aceptar.

Estás forzado a lidiar con la situación. Y así, lentamente, el infierno se disipa. Esta nueva realidad es infinita. Se estira en todas las direcciones, en todas las ubicaciones, por todo el tiempo. Y tú estás presente a través de todo. Estás en todos lados y en todos los momentos.
 Estás en perfecto equilibrio. Amas a todos los seres que te rodean, pero al mismo tiempo te sientes distante de ellos. Te sientes tremendamente egoísta, pero al mismo tiempo no tienes ego en absoluto. Te has rendido a la experiencia y aceptado que no dominas la situación, aunque sientes que tienes el control total. Sientes pura felicidad, pero al mismo tiempo te atemoriza la nueva realidad que vives.
 Estás convencido de que podrías estar muriendo y al mismo tiempo te sientes más vivo de lo que jamás te has sentido en “el mundo real”. Lo sientes todo y, de forma simultánea, también eres indiferente a todo.

En este estado aprendes cómo se siente la verdadera completud, aunque sin ningún fundamento. No te sientes completo porque estés en una buena relación, porque tengas una buena carrera profesional, porque ganes mucho dinero o porque estés en buena forma. Te sientes completo porque existes.

Ahora has entrado en un estado de profunda meditación. Un estado de consciencia que los más dedicados meditadores tardan años, incluso décadas, en alcanzar. La ayahuasca te ha empujado ahí en un par de horas. 
Desde este estado empiezas a sentir cómo empiezan a emerger tus pensamientos más positivos y también los más oscuros. Sentimientos que has reprimido. Tus recuerdos más queridos. Los errores que has cometido. Las personas a la que has herido y las que te han herido a ti. Experiencias traumáticas que tu subconsciente ha bloqueado. Experiencias traumáticas que ni siquiera sabías que eran traumáticas.
 Sientes cada emoción y cada experiencia a su máxima potencia, una tras otra. Positivas y negativas. Puede que sientas como se acercan las lágrimas, puede que grites o que rías. Puede que te enfades, pero, al mismo tiempo, eres distante hacia todo ello, como si estuvieras viendo una película desenvolverse en tu mente mientras que la vas transitando.

Así eres capaz de auto examinarte al completo, desde lo más profundo de tu ser. Te percibes a ti mismo y a tus experiencias por lo que realmente son, sin ningún vínculo. Eres capaz de reinterpretar los eventos negativos y el lastre que te han hecho acarrear sin ningún criticismo. Te expones a tus miedos desde una perspectiva diferente hasta que al final conquistas el miedo de todos los miedos: el miedo a la muerte. Dejas de temer a la muerte porque ya sabes, literalmente, qué se siente al morir. También adquieres una perspectiva diferente sobre el fallecimiento de tus seres queridos porque ahora sabes lo que sintieron al fallecer.

Sientes una empatía extrema hacia otras personas. Perdonas a todos. Purgas todas las experiencias traumáticas que has tenido, te dieras cuenta de forma conscience o no de que lo fueron. Te perdonas a ti mismo. También purgas cualquier gran error y equivocación que has cometido. Purgas tu culpa. Lo ves todo porque lo que realmente: lleno de emoción, lleno de empatía y con total distanciamiento al mismo tiempo. Te das cuenta de lo que realmente te importa. Percibes la realidad de cómo has estado viviendo, de lo bueno y lo malo. Te vuelves más consciente de ti mismo de lo que jamás has sido.

La cumbre del viaje dura unas dos o tres horas y el total del “trip”, unas 8. Pero parece mucho, mucho más largo. Todas las lecciones que necesitas para lidiar con tu actual situación vital se graban a fuego en tu cabeza en una forma que jamás podrás olvidar. Tu percepción de lo que has vivido se ve alterada para serte de mayor utilidad. Tu cerebro se ha reseteado.

Cuando despiertas, sabes que nunca podrás volver a percibir la realidad como hasta entonces. Nunca podrás volver a ser la misma persona. Tratas a las personas e incluso a ti mismo de manera distinta. Piensas diferente. Te sientes distinto. Es casi como si en una partida te hubieras saltado varias pantallas del videojuego de tu vida.

La verdad es que no hay forma de poder imaginarse nada de esto si no lo has experimentado. Había escuchado historias de otras personas que habían tenido vivencias similares con la ayahuasca y creía que tenía una imagen fiel de lo que habían vivido. Pero estaba equivocado. No hay forma de prepararse para ello.

Si decides probarlo, asegúrate de que estás en el estado físico adecuado, cerciórate de que estás en el entorno correcto con las personas correctas y, sobre todo, de que estás en el estado mental idóneo. Y prepárate.

FIN

 


 

Raghav Haran es el autor de Land Any Job You Want, un blog dedicado a ayudar a personas en busca de trabajo a catapultar sus carreras a través de técnicas poco convencionales. Además, Haran es colaborador de medios como The Huffington Post, Elite Daily e Inc. Podéis suscribiros a su newsletter aquí y seguir su perfil en Medium aquí.

Todas las fotos han sido tomadas por Apollo.